Made in China, un recuerdo para toda la vida

Siempre he pensado que las cosas que impresionan,  debemos atesorarlas en lo más profundo de nuestro ser. Y eso siento que debo hacer con cada recuerdo de mi viaje a China en octubre pasado, fue una experiencia muy interesante, un viaje de trabajo, pero con amigos de travesías con los que compartimos momentos realmente emotivos. Es que todo se agudiza  cuando estás literalmente al otro lado del mundo.

Llegamos a la provincia de Hubei,  específicamente a Wuan, donde la limpieza y la inmensidad de los espacios me llamaron mucho la atención.  La orientación no existe, las interminables calles que fluyen a través del río Yangtsé, el mismo que cruza las provincias más importantes de China,  desembocando en el mar. En algún momento recordé mi querido Biobío que tampoco es navegable, pero nos llena de identidad.

Recorrimos lugares como las “pagodas”, edificios construidos  con muchos niveles para poder conectar más fácilmente con la  oración.  Verdaderamente la sensación ancestral se respira, su construcción es omnipotente y nos hace regocijarnos y meditar de forma inconsciente.  Disfrutamos cada pequeño instante con la cultura, que en cada lugar, estaba en el aire.

También conocimos el museo de Wuhan, donde bastaron sólo un par de minutos de recorrido para descubrir la esencia de la cultura milenaria y fascinante de  China, para empaparnos de los hallazgos históricos de Marquis, para quedarnos atónitos con sus grandes  campanas de bronce Yi y piezas de Jade. Claro que eso era sólo el comienzo de dejarnos boquiabiertos, pues lo más asombroso fue el espectáculo con las campanas y los instrumentos, realmente fue muy místico, inigualable.

Analizando la grandiosa impronta y la real ostentosidad en cada uno de los lugares visitados, el mensaje que saco es el antónimo de lo que es visible a los ojos.  Siento que todo lo que vi y  las sensaciones que viví, fueron el resultado de  la humilde preocupación por los chinos de demostrar su capacidad de trabajo y esfuerzo milenario.  Del ímpetu por dar lo mejor en cada momento, eso,  millones de años después, ya los tienen sobre la barrera de la perfección. Un ejemplo de esto es el hotel Westin Wuhan Wuchang con vistas al río Yangtsé, instalaciones que ofrecen habitaciones lujosas de 5 estrellas, piscina cubierta y tratamientos de spa revitalizadoras que nunca podría haber imaginado que existían, además cuenta con 6 restaurantes y bares abiertos 24/7. ¡Toda una ciudad en un mismo lugar! Las habitaciones son amplias, elegantes y en general el restaurant ofrece una gastronomía cosmopolita que hacen de la estadía entretenida y variada, conocer el paladar oriental no es algo fácil para cualquier turista.

Bueno, China es inmensidad y todo lo que puedas palpar a tu alrededor representa este concepto.

Xie-Xie

Natalia Zapata

Directora Producción